En Cádiz, de la mano de mis
compañeras Ana y Mª José -tanto monta, monta tanto-, por un lado y de Mila,
Mari Pepa y Esther por otro, hemos
realizado sendos talleres de Sexualidad y Enfermedad Crónica. Talleres desarrollados,
cada uno, en tres sesiones divertidas, tres sesiones enriquecedoras, tres
sesiones de gravitante importancia para nuestra experiencia y la de los
asistentes. Unos talleres donde ha habido cadencia, ritmo, ruido y, también,
silencios para escuchar.
Con estos talleres hemos
percibido lo agradable de satisfacer al conocimiento, pero que placer vernos
satisfaciéndolo.
En la vida hay momentos en los
que hay que improvisar, enfrentarte a ellos sin prejuicios y vivirlos como
oportunidades de no hacer el ridículo. Y así ha sido en estos talleres con una
temática peliaguda por lo tabú de la palabra “sexualidad”.
En estos talleres hemos
aprendimos y transmitido que la sexualidad se conjuga con los verbos
comunicar, escuchar, sentir y compartir.
La sexualidad bien entendida no
es un abandono a la atracción puramente física sino una aceptación del “yo nada
vi, yo nada hable, yo nada oí y yo nada sé” de la que nos cantaba el Barbero de
Sevilla y que yo aludo a un dejarse llevar por el asombro de la experiencia no
vivida y deseada que experimenta el infante sin distorsiones.
La sexualidad con intención de
acoger y voluntad de entender al otro/a, en la pareja, en la amistad y/o en la
consanguineidad satisfaciendo su necesidad de saciar la sed de piel.
Una sexualidad, esta que
mostramos, donde es conveniente posarse con tranquilidad fijando la mirada en
la fuerza brutal que desencadena en pro de la salud. Atendiendo y prestando el
sentir de nuestra caja de resonancia a la música de fondo. Y, que una vez
colamada su sed con cálidas y limpias aguas nos hará reposar a la sombra del
amor maduro.
Para acabar este post quiero,
parafraseando el “decálogo
para la felicidad” del profesor José Antonio
Hernández Guerrero, compartir este decálogo para la salud sexual:
DECÁLOGO
PARA LA SALUD SEXUAL
1.- La salud sexual es un estado
de ánimo que, en más de un noventa por ciento, depende del propio sujeto.
2.- La salud sexual se logra,
sobre todo, viviendo intensamente el presente.
3.- Una condición imprescindible
para la salud sexual es asumir serenamente la realidad.
4.- El pasado sólo vale en la
medida en que sirve para alimentar el presente.
5.- Proyectar el futuro sólo
ayuda si estimula el presente.
6.- La salud sexual es una meta
que se alcanza mediante el empleo de métodos, de técnicas y de instrumentos
adecuados.
7.- Más que presumiendo de
virtudes y alardeando de valores, la salud sexual se logra aceptando las
limitaciones.
8.- Descubrir las lecciones de
los errores cometidos evita frustraciones y estimula la salud sexual.
9.- Reconocer la importancia de
los otros aumenta la propia salud sexual.
10.- Más que lo que se tiene, la
salud sexual la proporciona lo que se comparte.
Juan Carlos Canto Manteca
Una experiencia religiosa, Enrique Iglesias


