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jueves, 3 de octubre de 2013

Me atrevo a fantasear en el blog


La salud sexual es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como "un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; la cual no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los  derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud".



Y para conquistar y conservar esa deseada Salud Sexual me atrevo a fantasear en el blog ¿por qué no?

Muchas son las fantasías inconfesables que nuestra mente crea, o excita, fruto del deseo, o la sed, o simplemente de una necesidad primitiva. ¿Quiénes no han fantaseado con estar dormido y que las manos de la persona deseada, o varias personas de uno o ambos sexos acariciaran su cuerpo desnudo bajo una vaporosa sabana de seda que deja vislumbrar sus curvas sinuosas y lujuriosas en una imagen erótica insalvable de ser apetecida?



Fantasía sexual puede ser, también, cuando en un acto sexual entre dos se dice que hay más de dos al contar las personas que ocupan la mente de los actuantes. Es una fantasía muy común, más de lo que imaginamos. Yo mimo la he practicado y en ocasiones deliberadamente. ¿Por qué no?

Acaso no te ha ocurrido a ti, y si no te ha ocurrido ponte en mi lugar y déjate llevar, que en un momento dado, yaciendo con tu pareja, percibes que realmente estas gozando de la dependienta o el dependiente de esa tienda a la que tanto vas a comprar solo para regalarte a la vista, el olfato y el oído  de su cuerpo estilizado o serrano que suena más castizo, del aroma que desprenden su cabello o/y el dulce sonido “ardiente” de su conversación. El roce de su mano al devolverte el cambio y las miradas encubridoras de la que se sabe deseada/o te provocan volver a casa y buscar el desahogo de la excitación para  calmar  el apetito venéreo fruto  de la lujuria  exaltada de una fantasía que podría ser genuina y legítima. ¿Legítima? Legítima sí, ¿Por qué no?

O ¿Acaso es infidelidad el desear? Acaso no te has preguntado alguna vez ¿fantaseará ella, él también? Acaso no lo habéis hablado ya  y es una estimulación  más que llena de “picaresca” los deleites carnales y rompe con la monotonía del run run de siempre lo mismo y con la misma.

Y yo me pregunto ¿por qué no recurrir a la fantasía para aderezar unas relaciones, ni buenas ni malas, cíclicas?

¿Acaso tiene alguien el control del deseo y los pensamientos que alimentan los caballos alados de la fantasía? ¿Es acaso un pecado buscar el éxtasis en las relaciones, ya sea en pareja, o en tríos, o uno solo o sola para calmar la sed de piel? ¡Es de oficio ir a saborear el agua fresca al manantial de donde fluye!

Sí atendemos la definición de la OMS: salud sexual es "un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad…” no escatimemos bucear en el acervo en busca de arbitrios, técnicas y tácticas para alcanzar y mantener, en todas las dimensiones del ser, la salud.

Parafraseando: “Es bueno ir al tálamo con denuedo. Abrazar a la pareja con pasión, amar con clase y gozar con osadía. Porque la salud sexual pertenece a quién se atreve”.


Gracias!!

Juan Carlos Canto Manteca 

lunes, 27 de mayo de 2013

LA LOCURA DE VIVIR

En el día de hoy os dejamos con un texto que nos habla del poder del aprendizaje y de la toma de decisiones cuando llegan malos (y buenos, ¿por qué no?) tiempos. Juan Carlos Canto, autor de este post, está cursando actualmente la formación en Sexualidad de la Escuela de Pacientes y también conduce un blog personal que desde aquí os recomendamos fervientemente. Al final del texto encontrareis el enlace. 
Que disfrutéis de este canto a la vida.
Gracias Juan Carlos.  

La locura del vivir viene del miedo a no saber vivir. Para disfrutar de la vida y que no se convierta en un absurdo hay que querer vivir, vibrar con lo que acontece, sentirse vivo asumiendo los riesgos y gritar. Gritarle a la vida: ¡!Sí, estoy aquí y estoy vivo¡¡ Porque la vida nos trae tormentas constantes y su paz subsecuente. Ante la vida hay que presentarse con paraguas y chubasquero. Hay que reunir recursos y pertrechos para afrontar la tempestad, cuando llegue. Y, tener la humildad suficiente para sentirnos uno/a con la vida. La vida mana y permanece en un constante compas de vida-muerte-vida, mientras que nosotras, las personas, somos finitas. ¿Por qué –nos preguntamos-  para lograr una vida más agradable, más atrayente y más serena, no desarrollamos el mismo esfuerzo que desplegamos, por ejemplo, para disimular una arruga?

Para saber vivir hay que aprender a vivir. Desde que nacemos vamos adquiriendo instrumentos, aparejos, artilugios y armas que, a la vez, nos van conformando en personas atrevidas o vacilantes, cobardes o valientes, emprendedoras o prudentes según nuestros progenitores, educadores, entorno, historia y cultura y/o lo que se torne. Porque la vida para todas y todos es igual, sin embargo no todas las personas la vivimos de la misma manera. Lo que para unas es un día sombrío de tormenta para otras es una oportunidad de salir a bailar bajo la lluvia. 


Ya sabemos que la vida es hermosa y a la vez trágica. Porque la vida es así. Depende de nosotras mismas y de nosotros cómo gestionemos lo uno y/o/u lo otro. Podremos fijarnos metas y constantemente, una tras otra, sobrepasarlas sin encontrar el consuelo del resultado. Decía Gandhi: “jamás renuncies a las acciones, renuncia a los resultados”. Podríamos decir aquí: jamás renuncies a vivir, renuncia a la muerte.

La Historia nos muestra cómo, en todos los tiempos y en todos los lugares, los hombres y las mujeres han buscado fórmulas para vivir más y mejor, porque la vida es finita, para el ser humano.

Una de estas fórmulas de seguro es cuidar nuestra salud. Y, un elemento nuclear es cultivar el conocimiento que tenemos de nuestro cosmos sexual y practicar una sexualidad que sacie nuestra “sed de piel”. Depende del entendimiento y proceder sano de nuestra sexualidad para que nuestra vida sea íntegra. Experimentémosla con calidad, con sapiencia y sensatez para disfrutar de una vida que nos ha sido dada.

La vida, vivámosla en presente. Disfrutemos del aquí y ahora. Que nos llamen locos y locas por derrochar lo que tiene y dilapidar los días. Loco o Majareta que es lo mismo, pero más castizo, por ser arriesgados/as y atrevernos a gritar, gritarle a la vida. 

Al menos, para mí, la vida suena con una cadencia armoniosa y una sonoridad que me permite, al prestarle el oído, gozarla. Ya que la vida se me ofrece cálida y vibrante, a la vez que fría, silenciosa y discreta, con esto la vivo. Es la única que tengo, según la razón me alcanza.  

Y es, cuando uno descubre los sentidos profundos  que orientan toda la vida, que quiere gritarle: 

¡!SÍ, ESTOY AQUÍ Y ESTOY VIVO¡¡ 


Me dijeron una vez que un solo instante, una mirada compartida entre dos personas, crea un vínculo que perdura para la eternidad. Espero que este texto nos acerque y nos vincule.



juan carlos canto manteca